Por Qué Cambiar Es Tan Difícil Y Cómo Hacerlo

El porqué hacer cambios es tan difícil y los tres pasos claves para lograrlo.

Quieres hacer un cambio en tu vida pero lo encuentras difícil. Tal vez quieras perder 15 kilos. O enfadarte menos. O elegir parejas más adecuadas. O dejar de procrastinar.

Sin embargo, en vez de conseguirlo, te encuentras con un dónut en la mano, gritando a tu pareja emocionalmente distante y prometiéndote que cambiarás… tal vez mañana.. o la semana que viene.

Hacer cambios, especialmente transformaciones, es difícil. Es tan difícil que a veces parece más fácil seguir aguantado la situación actual, a pesar de lo pesado que es. No te rindas – los cambios son alcanzables. Hablemos de cómo hacerlo.

Por Qué Hacer Cambios Es Difícil

Si los cambios fueran fáciles, todos estaríamos más sanos, felices y fabulosos. Aquí tiene el porqué cambiar puede ser difícil.

Los Cambios Son Incómodos

“Casi todo lo que deseas está justo fuera de tu zona de confort.”

Jack Canfield

Cambiar requiere salir de la comodidad de lo conocido a la incertidumbre de lo desconocido. Aun si lo conocido es desagradable, también es familiar y predecible y por lo tanto “seguro”. En cambio, lo desconocido es extraño e impredecible y por lo tanto incómodo y a veces aterrador.

Además, cambiar no es un proceso mágico de una fase. Suele haber unas cuantas fases entre el principio y el fin, durante las cuales ni estás en la situación original ni en la nueva. Estás en el punto entremedio (o el limbo). El punto entremedio no solo es incómodo, es un desorden. Esta fase a menudo es peor que la situación original y es una de las razones por las que la gente se rinden.

El punto entremedio es como cuando quieres limpiar tu casa y primero tienes que sacar todas las cosas que vas a tirar. La casa ya se ve peor que antes de empezar. Además, si quieres un transformación, como renovar en vez de solo limpiar, la casa se puede convertir en un desorden total. Empiezas a excavar solo para descubrir un montón de esqueletos enterrados y no puedes enterrarlos de nuevo.

Por ejemplo, una persona quiere cambiar su patrón de tener parejas emocionalmente ausentes y luego descubre un montón de recuerdos olvidados de su padre ausente, causando un torrente de rabia, dolor y sentimientos de abandono. Ella ya no puede vivir con la tranquilidad de la ignorancia pero tampoco tiene la tranquilidad de haber superado el pasado.

Cambiar Es A Menudo Lento y No Lineal

Si quieres hacer un cambio de manera rápido y milagroso, no estás de suerte. Los antiguos hábitos son difíciles de romper. Por consiguiente, los cambios suelen necesitar tiempo y compromiso.

Además, el proceso no es lineal. Suele ir con 2 pasos hacia adelante y luego 3 pasos hacia atrás, algo que solo es divertido si estás en una pista de baile. A veces te preguntas si has hecho algún avance o si solo vas en círculos.

Por ejemplo, una persona que después de estar a dieta durante 3 meses, pierde la voluntad y en un ataque de rabia mezclado con hambre empieza a comer todo lo que hay en la cocina. ¿Esto es progreso? ¿O simplemente un círculo vicioso en su dieta?

Los Cambios Conlleva La Pérdida

Cambiar requiere soltar o perder algo para tener la posibilidad de obtener algo diferente. Hay una pérdida aún cuando queremos cambiar desde una situación desagradable a una mejor. Es por esta razón que dejar una relación infeliz todavía causa dolor. Tienes que lidiar con la pérdida de la esperanza que tenías que la relación mejorara y a lo mejor también con la pérdida del orgullo y la confianza en ti mismo cuando por fin admites que la relación no ha funcionado. Algunas personas prefieren quedarse en una situación infeliz que enfrentar la pérdida en terminarla.

Tres Claves Para Hacer Cambios

Aunque el cambio es difícil, es alcanzable. Además, hay tres pasos claves que marcarán una gran diferencia en si puedes lograr un cambio. Estos son: el qué, el porqué y el cómo.

La mayoría de gente salta directamente al cómo. Esto es, en el mejor de los casos, sólo igual de importante que las dos otras partes. Sin saber el qué y el porqué de tu cambio, a menudo te vas a perder en el cómo.

1) El Qué

“Ayer era listo, por lo que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio por lo que me quiero cambiar a mi mismo.” 

Rumi

El qué de tu cambio es tu meta además de todo lo que tienes que cambiar (o por lo menos afrontar) para conseguirla. El qué incluye (i) la aceptación de tu punto de partida (ii) el reconocimiento de todos los cambios relacionados con tu cambio deseado (ii) la identificación de los obstáculos que te impiden conseguir tu cambio deseado.

Además, el qué debería tratar solamente de cosas dentro de nuestro control. Aunque podemos influir en los demás, intentar cambiarlos es un malgasto de tiempo y esfuerzo.

(i) Tu punto de partida

Si no has aceptado tu punto de partida, será difícil alcanzar tu meta. “Aceptar” no significa que te guste la situación en la que estás, sino que reconoces la realidad sin negarla.

Por ejemplo, si tu meta es reducir la cantidad de alcohol que bebes, primero tienes que aceptar tu punto de partida. ¿De verdad bebes solo para ser sociable o eres adicto? Los pasos hacia tu meta serán diferentes dependiendo de la respuesta.

Negar la gravedad de un problema solo te impide trabajar en una solución. Además, si echas la culpa de tu problema a cosas fuera de tu control (por ejemplo, beber demasiado es “culpa” de tu trabajo difícil o pareja desagradable, así que no realmente es problema tuyo), niegas la responsabilidad que tienes por tu propio comportamiento y el poder que tienes para cambiarlo.

(ii) Cambios Relacionados

Los cambios rara vez suceden de forma aislada. Un cambio significante suele causar o requerir otros cambios. Por ejemplo, una decisión de dejar de fumar puede requerir un cambio en la vida social para distanciarse de los amigos que fuman.

Si no reconoces todos los cambios relacionados, puede que acabes confundido y preguntándote por qué no puedes conseguir hacer un cambio. Es como intentar sacar una piedra sin reconocer que apoya otras rocas más grandes.

Todo lo que hacemos tiene un propósito. Por muy destructivo o ilógico que sea el comportamiento que quieres cambiar, hay una razón por la que lo haces. Los problemas de hoy a menudo son las soluciones de ayer.

Por ejemplo: tienes una meta de perder 15 kilos. Podrás pensar que solo tienes que “comer bien y hacer ejercicio”. Sin embargo, la verdadera razón por la que comes demasiado puede ser que la comida te conforta y encubra un sentido profundo de soledad. Es decir, comer es una solución al problema de sentirte solo. Por consiguiente, como parte de tu meta de perder peso, el qué tiene que incluir cómo manejar la soledad sin recurrir a la comida.

Reconocer los cambios relacionados con tu cambio requiere entender las razones verdaderas por las que haces el comportamiento que quieres cambiar. Se necesita autoconciencia, introspección y muchas veces la ayuda de una perspectiva imparcial de otra persona.

(iii) Los Obstáculos

Los obstáculos son las cosas que te bloquearán en tu proceso.

A veces el primer obstáculo con el que tienes que lidiar es cómo te sientes sobre tu capacidad de lograr tu meta y si crees que “mereces” conseguirlo. Si no crees que eres capaz o merecedor de alcanzar tu cambio, es mucho menos probable que lo consigas. Este tipo de obstáculo se llama “creencias limitantes” y hay que abordarlo como parte del qué.

Otro obstáculo común es la incapacidad de empezar el cambio debido a la procrastinación. Para manejar esto, es útil entender la razón por la que procrastinas.

2) El Porqué

Tu porqué es la razón por la cual quieres hacer el cambio. El porqúe es el motor del cambio y produce la fuerza de voluntad, el compromiso y la motivación necesario por lograrlo. Por lo tanto, si no estás seguro de que realmente quieres cambiar, es poco probable que lo logres.

(i) ¿Realmente Quieres Cambiar?

“El cambio ocurre cuando el dolor de permanecer igual se vuelve mayor que el dolor del cambio.”

Tony Robbins

Hacer cambios puede ser cansado, incómodo y a veces terrorífico. Si no tienes una buena razón para hacerlo, es probable que no sigas intentándolo. Lo intentarás, te rendirás y luego te preguntarás por qué los cambios se te dan fatal.

No es que los cambios se te den fatal. A menudo es por que no tienes un porqué bastante bueno. Es decir, una razón para aguantar la incomodidad de cambiar.

Para tomar una decisión verdadera para cambiar, el porqué debería ser genuino y alineado con tu cabeza, corazón y intuición. Debe ser algo que realmente deseas por ti mismo. Si eliges cambiar sólo para complacer a alguien o para evitar otro problema, no tendrás una buena base para efectuar el cambio.

Por ejemplo, perder peso solo por presión social o inseguridad es un porqué basado en la vergüenza. La vergüenza no te empodera, así que estarás más vulnerable a fallos durante los momentos difíciles (y hambrientos) de hacer el cambio.

Si examinas rigurosamente el porqué, puede que descubras que quieres cambiar la meta. Por ejemplo, si el porqué de perder peso cambia de “Presión social” a “Quiero sentirme más sano” la meta puede cambiar de “Perder peso” a “Comer mejor“.

(ii) ¿Tienes Metas Contradictorias?

Una razón común por no lograr un cambio es tener metas contradictorias.

Por ejemplo, dices que quieres montar un negocio pero te encuentras procrastinando y no consigues empezar. Puede ser porque tienes miedo no reconocido a fracasar y como resultado tienes una meta no reconocida de mantener el statu quo y no hacer nada.

No es fácil sacar a la luz tus miedos y metas contradictorias. Ser honesto, reflexionar y hacerte preguntas es una buena manera. ¿Qué tipo de miedos o dudas puedes imaginar que sentirías si consiguieras tu meta? ¿Quíen podría sufrir o estar infeliz con tu cambio? ¿Qué perderías si consiguieras tu deseo?

3) El Cómo

Si tienes claro y preciso el qué y el porqué, tienes mucha probabilidad de encontrar el cómo que funcione para ti.

Las buenas noticias es que cuando llegas a la fase del cómo, hay un sinfín de información útil disponible.

Algunos consejos:

  • No hay una solución “perfecta” que funcione para todos. Si algo no funciona para ti, busca otras maneras.
  • Busca integrar, no eliminar. Lo que resistes, persiste. En lugar de rechazar la parte de ti que quieres cambiar, encuentra su razón de existencia (la necesidad subyacente) y una mejor manera de satisfacer esta necesidad.
  • La repetición y la perseverancia son importantes. No te rindas cuando las cosas se pongan difíciles. Igual de peligroso, no te relajes solo porque las cosas van bien. Sí, deberías estar orgulloso de haber ido al gimnasio cada día de esta semana; no, eso no significa que sea hora de compensarte y comerte unos donuts.
  • Busca apoyo. No tienes que hacer los cambios solo. Un buen amigo o coach puede marcar una gran diferencia.

Cambiar Es Una Parte De La Vida

“No hay nada permanente excepto el cambio.”

Heraclitus

La capacidad de hacer cambios es importante. El mundo cambia constantemente y si no eres tú el que elige tus cambios, alguien o algo lo hará por ti. Cambiar no es fácil, pero sí es alcanzable. Y ya sabes más sobre cómo.

Entonces, tira este donut en la basura, da la espalda a tu pareja emocionalmente inmadura y empieza hoy a cambiarte la vida.

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